
Manifestar no tiene que ver con ser buena o mala persona.
Eso pertenece a la conciencia, a los valores que aprendiste en casa, a lo que mamaste desde pequeño.
Manifestar tiene que ver con frecuencia.
El lenguaje del universo no es el castellano, ni el pensamiento lógico…
👉 el lenguaje del universo es la frecuencia que emites.
Y esa frecuencia se crea a través de tus emociones.
Cuando tú haces el bien, te sientes bien contigo mismo.
Ese bienestar genera una energía más elevada, más limpia, más coherente…
y desde ahí, sí se manifiesta con más facilidad.
Pero ojo:
si la emoción que emites la mayor parte del tiempo es ansiedad, miedo, queja o preocupación,
esa es la señal que estás enviando.
El universo no juzga.
El universo responde.
Y dice:
“Ah, a Fulanito le gusta esta frecuencia… le mando más de lo mismo.”
Entonces… ¿Cuál es la solución?
👉 Trabajar en ti.
👉 Aprender autorregulación emocional.
👉 Tomar conciencia de qué frecuencia estás sosteniendo.
Por eso siempre digo:
El agradecimiento abre puertas que la queja jamás podrá abrir.
Agradece:
- Que hoy despertaste con vida (muchos se acuestan y no despiertan).
- Que tienes un techo que te protege del frío y del calor.
- Que tienes oportunidades que otros no tienen.
Cuando agradeces de corazón,
el universo —Dios, la Vida, como quieras llamarlo—
te envía más cosas para agradecer.
- Todo lo que sale de tu boca es frecuencia.
- Tus palabras crean señales.
- Tus emociones sostienen tu realidad.
Reprográmate.
Cuida lo que dices.
Cuida lo que sientes.
Y empieza a enviar las señales correctas al universo.
Porque el universo siempre responde…
pero responde a tu frecuencia, no a tus deseos.
Trabajamos con energía real.
Hasta la próxima!
